71. LA PATOTA + NI UNA MENOS

Título original: LA PATOTA. 2015. ARGENTINA. 103 minutos Director: SANTIAGO MITRE. Guion: Mariano Llinás, Santiago Mitre (Historia: Eduardo Borrás). Música: Nicolás Varchausky. Fotografía Gustavo Biazzi. Reparto. Dolores Fonzi, Oscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, Verónica Llinás, Laura López Moyano. VERSION ORIGINAL: 1961. MIRTA LEGRAND y DANIEL TINAIRE

Un padre, de profesión juez, que se dedica a impartir justicia y quiere lo mejor para su hija y ésta (abogada, cursando un doctorado) lo único que quiere es ser libre, decidiendo por sí misma. Se ha propuesto abandonar una carrera que no cree tan brillante para ir a dar clases en una pequeña población de la provincia de Misiones, una zona marginal, cercana a la frontera de Paraguay y Brasil. No es una decisión arbitraria. Pertenece a una organización o fundación y están empeñados en difundir la vigencia y el ejercicio de los derechos humanos en la población desprotegida.

La discusión de PADRE e HIJA tiene que ver con la posibilidad de cambiar la sociedad: para el padre, se hace desde la abogacía, el derecho o la justicia; para Paulina en el cuerpo a cuerpo de la profesora o maestra que debe enfrentar a los adolescentes misioneros en la humilde escuela. La discusión entre ambos es un logro de la película porque los une el amor pero se cruzan argumentos, decisiones, ideales, visiones del mundo. Y los debate, las discusiones seguirán a lo largo de toda la historia. La película se inicia y finaliza con una conversación entre padre e hija, adoptando así una suerte de estructura simétrica.

Hay un novio rico, que reparte su vida entre Argentina y Paraguay,y que Paulina quiere poco y con el que la historia lentamente se va agotando, hasta que se produzcan los hechos centrales del relato.
La escuela es un grupo de adolescentes humildemente presentados, sin ganas de nada y que no participan, que desconocen a PAULINA y que se burlan de ella y de sus ideas con frases en guaraní. En el encuentro inicial les reconoce todos los derechos y los alumnos ejercen el derecho a irse de la clase, alguno saliendo directamente por la ventana. En la tercera escena de la clase, logra que los alumnos lean fragmentos de textos y que alguien pueda producir un texto, con la defensa de sus derechos fundamentales como personas. Sólo algunos personajes mínimos merodean por la escuela.

El director divide la narración, manteniendo así el espíritu del filme original de DANIEL TINAYRE. Entre 1961 y 2015 la civilización ha cambiado. El contexto, el mundo es otro y la película no puede ser igual. Intenta contar la historia desde dos puntos vistas usando dos puntos de vista claramente diferenciados: el de la pandilla y el de Paulina. Para su ejecución, muestra sucesos idénticos, rodados con posiciones de cámara diferentes, pero perfectamente reconocibles. Las mismas escenas aparecen desde dos perspectivas diversas.

No parece un PATOTA, sino un grupo de muchachos, que primero observan como hace el amor en un descampado la mujer que ha rechazado a CIRO – operario en una maderera –, provocando su enojo y malestar, y que luego se convierte – por la bebida y las cargadas - en pelea por la noche. Por azar PAULINA regresa en la moto de una amiga, es confundida como la mujer del conflicto y terminan violándola cerca de una vieja construcción. La mayoría no interviene sino que presencia los hechos (aunque algunos son alumnos de Paulina).

Y allí comienza otra historia: porque PAULINA debe sufrir todos los padecimientos de la policía y la justicia (de la que forma su padre): la víctima tiene que ser revisada, interrogada y violada otra vez por todos los que intervienen en el proceso. Pero PAULINA se repone de los hechos y regresa al pueblo, a la escuela, al aula. No quiere seguir con todo el proceso porque no confía en la justicia y no sabe – lo confiesa – si realmente vale la pena que algunos de ellos o todos puedan recibir algún castigo o alguna condena, porque sabe que, antes de procesarlos, ya los ha maltratado la policía. Además, PAULTINA está embarazada y contra el parecer de su padre, familiares, amigos, decide tener el hijo. Cuando finalmente sabe quién la ha violado, solamente quiere hablar con é, aunque nunca logre hacerlo, mientras se niega a identificarlo en la ronda de reconocimiento que le preparan.
PAULINA inicia y finaliza la historia fiel a sus propios principios y convicciones. No negocia nada, sabe que ha venido precisamente a eso, a mostrarles que deben ejercer sus derechos. Si pide justicia, le reconocerán los derechos a ella, pero no los derechos de ellos. La película está decidida a mostrar algo más que la violación y la búsqueda de culpable: reflejar un clima de época relacionado con la justicia y los derechos humanos. A fin de cuenta, en ese entorno social atravesado también por tecnologías (celulares, motos, fotos, aserradero, explotación forestal), ¿cuántas mujeres son violadas sin que la justicia intervenga? ¿Ni una menos? PAULINA parece decir que los derechos, si no son de todos, no son verdaderamente derechos, aunque a ella le haya tocado ser las víctimas. Los principios no se negocian