70. FILOSOFIA: LIBERTAD - AZAR - NECESIDAD

ALGUNOS CASOS PARA DISCUTIR DE QUE DEPENDEN NUESTRAS DECISIONES, NUESTRO PRESENTE, NUESTRO FUTURO... EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON= TEORIA DEL CAOS https://www.youtube.com/watch?v=F8h87YgPicw https://www.youtube.com/watch?v=MQRSncy6Dns MACHT POINT https://www.youtube.com/watch?v=BTfp4xarb2A = CAIDA DEL ANILLO https://www.youtube.com/watch?v=wEn4NoAB2VI = TENIS INICIO

LOS CASOS

1
Estaba escrito. Aunque uno quisiera escaparse, nunca podría hacerlo. Todo parecía haber sido prolijamente escrito y calculado, como si alguien manejara los hilos de la realidad. Yo nunca supuse que debía viajar a ese lugar. Puse miles de excusas para no hacerlo, pero finalmente tuve que ceder a la presión familiar y al pedido de los amigos. Aun cuando estaba medianamente decidida, los preparativos del viaje tuvieron muchos inconvenientes. Finalmente viajé. Y todo me hizo pensar que era tal como lo había imaginado: innecesario, aburrido, repetido. Y de pronto apareciste tú, cuando no debías aparecer y estabas donde nadie te imaginaba, porque también te habías resistido como yo. Y fue allí, precisamente allí, cuando los dos estábamos maldiciendo la suerte y buscando escapar, que nos encontramos. Y estamos aquí, juntos desde hace años, compartiendo la misma historia. Es caprichoso el azar.

2
Nunca pudimos escapar. Lo intentamos una y otra vez, pero no pudimos escapar. Habíamos vivido una vida familiar placentera y disfrutábamos del bienestar de un buen trabajo. Los pequeños sueños se iban cumpliendo. Pero llegó toda la fuerza del mal . En el país comenzaron los enfrentamientos políticos y lo que suponíamos un conflicto de intereses que se resolvería con trabajosas negociaciones, se convirtió en una guerra civil que nos quitó a todos la seguridad, la tranquilidad, los recursos. Después vino lo peor: la intervención de los extranjeros que terminaron bombardeando las ciudades para respaldar a sus aliados y destruir a los enemigos. De pronto, en un par de años pasamos de la buena vida al infierno. Y no podemos escapar. Nada depende de nosotros y cualquier puede morir en cualquier momento. Sólo nos alimentamos con temor y angustia.

3
No fue bueno el momento y el lugar en que nací, pero tuve que sobreponerme. Todo hacía pensar que iba a correr el mismo destino que mis hermanos mayores y que mi padre. Y sin embargo no fue así. Creo que fue la presencia casi providencial o azarosa de mis maestros en la escuela, pero aprendí que era necesario luchar por los propios ideales, pelearle todos los round a la vida. No sé si hubo un momento o fueron muchos, pero yo tomé las riendas de mi existencia y fui decidiendo cada paso. Me fui de mi casa, dejé a mi familia que antes me había abandonado, y me fui haciendo lo que soy. Nadie ha vivido por mí, la suerte siempre me ha jugado en contra, no creo que algo estuviera escrito, porque soy consciente de todos los pasos que doy y de las vueltas que va pegando mi vida. Vivo el presente y el futuro me pertenece. Llegaré a ser lo que quiero ser.

4
45 años. Veinte años de matrimonio. Tres hijos que ya van dejando la adolescencia y abandonan la casa. Linda familia. Los años pasan, la vida pasa. Ya hace tiempo que estoy en el mismo trabajo, pero aun me falta bastante para jubilarme. Me preguntás como siento y me cuesta contestarte. No sé si quiero estar aquí, si quiero seguir aquí, si es lo que pensé, si alguna vez me imaginé en este lugar, en este momento de mi vida. No tengo motivos para quejarme de mi familia o de mi trabajo. Pero pareciera que no le he encontrado la vuelta a mi vida. Nunca he hablado de esto y no sé por qué te lo cuento a vos hoy. A veces me quedo despierta, a la noche, en la oscuridad, mirando el techo (al que deberíamos darle una mano de pintura) y pienso si yo he decidido todo esto, o si me he dejado llevar por lo que iba pasando, si otros decidían por mí… Y muchas digo que tal vez, algún día me llene de coraje y haga definitivamente lo que quiero hacer.

5
¿Qué hacía ese tercer lunes de abril en esa esquina consultando el celular, ordenando sus ideas y tratando de cruzar la avenida que al mediodía era un infierno? ¿Lo vio venir? ¿Sintió que podía pasar? A esa hora y ese día ella debía estar en la oficina o en alguno de los bancos. De hecho algunos de los mensajes le reclamaban eso: ¿Dónde estás? ¿Cuándo regresás? Te están buscando. Había decido aprovechar la breve pausa del mediodía para visitar a unos amigos llegados del exterior y comprar algo que había visto el fin de semana. Y fue en ese momento, cuando trataba de pasar la avenida, un poco retrasada mirando la pantalla y casi sin ver el resto, que apareció el auto descontrolado, los gritos, las corridas y ella volando por los aires y luego cayendo lentamente como si se tratara de una película en cámara lenta. Y ahora aquí, en el sanatorio, sin saber cómo ni por qué, semidormida y escuchando las voces, los murmullos, la vida.

6
No quiero que me quiten el derecho a ser feliz. No quiero encadenarme a nada. Quiero ser libre, absolutamente libre. No quiero compromisos que terminarán obligándome a negociar mi libertad con la excusa de respetar la libertad de otros. Prefiero vivir solo, haciendo lo que me gusta y como me gusta, disfrutando de mi vida a mi manera, sin hacerle mal a nadie, pero no dependiendo de nadie y sin que nadie dependa de mí. No quiero jefes, parejas, hijos, familia. Ya he dejado la mía hace mucho y ni siquiera saben dónde vivo: soy yo el que me comunico con ellos cuando quiero. Tengo amigos pero ellos saben cómo soy y como pienso. Por supuesto que sé cómo ganarme la vida sin tener que encadenarme, pero trato de ser libre hasta con el dinero que necesito y administro. Sin libertad, sin este tipo de libertad, no podría seguir viviendo. Y cuando ya no pueda mantener estos principios, yo mismo buscaré el final.

8
Tengo la sensación de haber vivido toda mi vida como víctima de la mirada y el control de los demás. Crecí en una familia tradicional y numerosa que marcó mi infancia y mi adolescencia con un control rígido en todos los momentos del día: palabras, salidas, obligaciones, tiempo libre. Siempre había alguien observando y vigilando de manera deliberada o circunstancial. Nunca, nunca la casa estuvo alguna vez sola para mí. Fui formando diversas parejas hasta que finalmente llegué a la convivencia actual y siempre tuve la sensación del control. Nos conocíamos, nos entendíamos, nos amábamos, pero finalmente tenía la sensación de quedar preso de un amor que necesitaba tenerme junto así, observarme, controlarme, señalarme que debía hacer. Por inseguridad, por necesidad, por celos. No lo sé. ¿Cuándo me dejarán en definitiva, ser realmente libre?

9
No tuve familia, ni siquiera en el origen, porque al nacer se hizo cargo mi abuela pero sabiendo que poco o nada iba a poder ocuparse de mí. Alguien – no sé quién – me depositó en la escuela, pero no duré mucho en ella. Yo no podía soportar el encierro y los insoportables gritos de la maestra que quería ordenar mi vida. Pronto abandoné todo y elegí vivir en la calle. Este es el reino de la libertad. Nadie me manda, nadie me controla, nadie me impone horario. Hago lo que quiero y cuando quiero, consumo lo que venga y decido en cada momento mi vida. Sé que en algún momento me pueden agarrar pero mientras tanto soy el tipo más libre que hay. Por supuesto que vivo de lo que me dan por las buenas o por las malas, generosamente o a la fuerza. Yo no hice las leyes, tampoco me someto a ellas. Cuando los sorprendo y los amenazo, en plena noche en una calle solitaria y los veo muertos de miedo defender sus casas, sus autos, sus cosas, sus familias, sus vidas, yo me río pensando que a mi nada ni nadie me ata. Esta es la verdadera libertad, que no se compra ni se vende, porque no tiene precio.

CANCION FINAL
SILVIO RODRIGUEZ: CAUSAS Y AZARES

Cuando Pedro salió a su ventana
No sabía, mi amor, no sabía
Que la luz de esa clara mañana
Era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
Poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
No sabía, oh alma querida
Que en la noche lluviosa y sin techo
Lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
Poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
Yo no sé, yo no sé, madre mía
Si me espera la paz o el espanto;
Si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
Cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
Poderoso, invencible.

https://www.youtube.com/watch?v=EeAZHwoP0H8