058. TACTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible (…) mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites. MARIO BENEDETTI: TACTICA Y ESTRATEGIA

Los términos TÁCTICA Y ESTRATEGIA remiten al vocabulario militar y refieren al manejo de recursos para el desarrollo de una acción; se diferencian en su definición según los momentos y circunstancias. Si lo ESTRATÉGICO responde a una lógica de orden vertical y refiere a los planteos previos -de acuerdo a hipótesis y suposiciones, que permitirían llegar posicionado a la acción-, LO TÁCTICO responde a una lógica de orden horizontal y se refiere al manejo de todos los elementos durante el desarrollo de la acción misma, lo que implica ir variando los planteos de acuerdo a las circunstancias que se van presentando en el momento. La Estrategia orienta hacia una visión como ciencia; la Táctica, hacia un arte.

MICHAEL DE CERTAU propone una iluminadora distinción entre estrategia y táctica que tal vez podría ubicarnos en algún camino. "La estrategia –nos dice– postula un lugar susceptible de ser circunscrito como algo propio y ser la base donde administrar las relaciones con una exterioridad de metas o de amenazas.” Al contrario, "la táctica no tiene más lugar que el del otro; debe actuar con el terreno que le impone y organiza la ley de una fuerza extraña". Tomando algunas otras distinciones que hace Certau, diremos que la estrategia responde a un conjunto de relaciones de fuerzas que hace posible, a un sujeto de voluntad y poder, formular la distinción de lo propio en relación con lo ajeno.

ESTRATEGIA, TÁCTICA Y EDUCACIÓN: El que tiene el poder siempre define racionalmente una ESTRATEGIA, establece las reglas de juego que le permiten manejar la situación. Las instituciones de la sociedad se estructuran en torno a las estrategias de quienes la controlan. Las estrategias suponen reglan y movimientos que todos deben compartir. Pero lo cierto es que los que no tienen el poder pueden responder a la estrategias con las respuestas deseadas y se tornan funcionales a la dominación y o al orden establecido, o pueden producir sus propios movimientos generando sus propias tácticas. Las tácticas son movidas no pensadas por la estrategia, no imaginadas, imprevistas. El poder suele – entonces – rectificar sus estrategias para neutralizar las tácticas tratando de lograr la respuesta prevista y deseada.La estrategia de un ejército es la racional previsión del ataque que ha sido definido evaluando las propias fuerzas, la posición del enemigo y las eventualidades de su desplazamiento… pero el enemigo no siempre responde de la manera que se imagina, sino que genera sus respuestas, creando sus tácticas que tienen mayor versatilidad y creatividad porque debe responder a situaciones reales.

Cuando la sociedad pensó en disciplinar a la población convirtiendo a los súbditos en voluntarios servidores del estado, a los feligreses en convencidos creyentes de una religión, a los soldados en valientes servidores de la patria, a los trabajadores en sacrificados constructores del futuro, pensó en la escuela: la escuela moderna es el fruto de una estrategia del estado moderno. El mayor grado de elaboración en la construcción del ciudadano: cuando el siglo XVIII pensó en la construcción del ciudadano e interpretó que la moralización disciplinaria y la civilización superadora de la barbarie eran los recursos necesarios para construir la mejor sociedad imaginada por el poder hegemónico de Europa. Pero la respuesta no siempre fue la esperada: muchos se sujetaron al juego que planteaba la estrategia, pero muchos quedaron afuera, resistiendo al modelo y jugando sus tácticas: el excluido, el que no ingresaba a la escuela, el que no se sometía, el que renunciaba a la sociedad, el que desconfiaba de la generosidad del estado estaba jugando con sus reglas, creando sus tácticas. Pero estas tácticas exigen otro tipo de investigaciones porque no han sido registrada por el discurso, la lectura, la escritura oficial, fiel a las estrategias hegemónicas.

En nuestros días, la educación en manos del Estado supone como estrategia el uso de la escuela y de sus discursos modernos como el único camino para su expresión. Los docentes como funcionarios suponen un juego, movidas y respuestas que no siempre responden a la realidad… porque los alumnos y usuarios de la escuela hacen sus propias jugadas, construyen sus propias movidas, tienen su propia táctica de subsistencia y resistencia al sistema. Mientras el sistema y el estado multiplican su intervención estratégica, los usuarios (y aparentes beneficiarios) efectúan su resistencia produciendo en marcha sus tácticas; abandono, ausencia de estudio, indisciplina, desprecio por el trabajo, ruptura de las reglas de juego, incumplimiento, desgana, enfrentamiento con la estructura escolar de la que no reniegan y a la que no combaten. Mientras el sistema tiene posibilidad de usar el discurso oficial para poder comprobar sus estrategias, las tácticas en manos de quienes resisten no siempre tienen posibilidad de ser conocidas.