022. BARUCH SPINOZA + ¿FILOSOFO O PROFESOR?

¿SE PUEDE EJERCER LA TAREA DE PROFESOR, DE EDUCADOR Y AL MISMO TIEMPO MANTENER LA LIBERTAD ESPECULATIVA PARA PODER FILOSOFAR? CURIOSO MENSAJE DESDE EL SIGLO XVII... Y UN BONUS TRACK = BORGES Y SPINOZA, ALGUNOS TEXTOS.

(1) CARTA DE LUDOVICO FABRITIUS A BARUCH DE SPINOZA

Ilustrísimo señor:
Mi clementísimo señor, el serenísimo Elector Palatino, me ordena escribirle a Ud. - hasta ahora desconocido para mí, pero apreciadísimo por el serenísimo Príncipe- pedirle que acepte LA PROFESIÓN ORDINARIA DE LA FILOSOFÍA, EN SU ILUSTRE ACADEMIA. El estipendio anual es el que perciben actualmente los profesores ordinarios (...) Ud. tendrá la más amplia libertad de filosofar. El Príncipe confía que no abusará de ella con el fin de perturbar la religión públicamente profesada (...)
Esto sólo agrego, que se verá que transcurrirá plácidamente una vida digna de un filósofo, a menos que ocurra todo lo contrario de lo que es nuestra esperanza y nuestra opinión.
Le ofrezco, ilustrísimo señor, mis saludos. Suyo atentísimo
J. Lodovico Fabritius, Profesor de la Universidad de Heidelberg y Consejero del Elector Palatino. Heidelberg, 16 de febrero de 1673.

(2) RESPUESTA DE SPINOZA A FABRITIUS.

Ilustrísimo señor:
Si yo hubiese tenido alguna vez el deseo de ejercer la profesión de una facultad, ésta que me es ofrecida por su intermedio por el serenísimo Elector Palatino habría sido la única que yo hubiese podido considerar. (...)
Pero, como NO FUE NUNCA MI INTENCIÓN ENSEÑAR PÚBLICAMENTE, no puedo dejar de aprovechar esta bella ocasión para expresar lo que largamente he reflexionado. De hecho, SI QUISIESE DEDICARME A LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES, DEBERÍA EN PRIMER LUGAR RENUNCIAR A HACER FILOSOFÍA. En segundo lugar, yo no sé entre qué límites deba entenderse comprendida aquella libertad de filosofar, para que yo no parezca querer perturbar la religión públicamente constituida (...)
Suyo : Baruch de Spinoza

(3) COMENTARIO DE MARIO TROMBINO

Spinoza no dice por qué, si quisiese dedicarse a la educación de los jóvenes debería renunciar a hacer filosofía, mientras que es posible seguir haciéndola puliendo lentes. El silencio sobre el por qué no hace menos neta la afirmación, sin embargo. A menos que la segunda razón de la negativa deba entenderse como comprendiendo a la primera. Puliendo lentes no se pone en juego la propia búsqueda filosófica; pero educando jóvenes a través de la filosofía, sí.

TROMBINO, MARIO (1999): ELEMENTI DI DIDATTICA TEORICA DELLA FILOSOFIA. Bologna, Calderini, Traducción de Mauricio Langon

Respeto la determinación muy digna de Spinoza... y al mismo tiempo pienso que tal vez ese ejercicio de la educación le hubiera puesto interlocutores y diálogo a su filosofía, enfrentamiento y discusión, cierta anticipada dialéctica... porque no imaginar a Baruch sin defender y ejercer la libertad del pensamiento, también en sus clases... Tal vez por eso, tal vez porque los lentes y su taller fueron mudos testigos de sus cavilaciones y de sus escritos, es posible que haya temido que la generosidad de quien le ofrecía el trabajo podía chocar contra esa necesaria libertad de la especulación... Pero la educación, ¿no es un territorio abierto a la libertad?

BORGES Y UNO DE SUS FILOSOFOS PREFERIDOS = SPINOZA

(1) SPINOZA

Las translúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.)

Las manos y el espacio de jacinto
que palidece en el confín del Ghetto
casi no existen para el hombre quieto
que está soñando un claro laberinto.

No lo turba la fama, ese reflejo
de sueños en el sueño de otro espejo,
ni el temeroso amor de las doncellas.

Libre de la metáfora y del mito
labra un arduo cristal: el infinito
mapa de Aquél que es todas Sus estrellas

(2) BARUCH SPINOZA

Bruma de oro, el Occidente alumbra
la ventana. El asiduo manuscrito
aguarda, ya cargado de infinito.
Alguien construye a Dios en la penumbra.

Un hombre engendra a Dios. Es un judío
de tristes ojos y de piel cetrina;
lo lleva el tiempo como lleva el río
una hoja en el agua que declina.

No importa. El hechicero insiste y labra
a Dios con geometría delicada;
desde su enfermedad, desde su nada,
sigue erigiendo a Dios con la palabra.

El más pródigo amor le fue otorgado,
el amor que no espera ser amado.

Borges pronunció una conferencia sobre Spinoza en abril de 1985 en la Sociedad Hebraica Argentina y con el título "El más adorable de los filósofos". El texto que tengo a la vista consta de páginas fotocopiadas de su publicación en portugués con fecha 15 enero de 1989 en el "Folha de Sâo Paulo" que lo titula "Borges confessa sua 'deslumbrada ignorância' sobre la obra de Spinoza". Echémosle una mirada. En su charla reconoce que había pasado la vida explorando a Spinoza, que se había propuesto hacía mucho tiempo escribir un libro sobre él y al fin no había podido hacerlo. Tenía en su casa varias ediciones de la "Etica", en alemán, en francés, en inglés, y muchos estudios y biografías. Pero al fin se dio cuenta de que había en ese hombre, que dedicó su vida a imaginar a Dios con amor intelectual, algo sobre lo cual no podía sino confesar su ignorancia, su deslumbrada ignorancia. Se dio cuenta de que no podía explicar a otros lo que no podía explicarse a sí mismo. Sobre el hombre Spinoza, refiere que su familia era de origen judío-portugués, que fue admirado por los sabios de su tiempo vivió entre 1632 y 1677