031. POSTULADOS Y ENUNCIADOS DE UNA NUEVA ANTROPOLOGIA

UN NUEVO CUERPO, UN NUEVO HOMBRE, UNA NUEVA ANTROPOLOGIA. HAY UN MUNDO NUEVO QUE POSTULA LA PRESENCIA DE UNA NUEVA HUMANIDAD, QUE YA SE ESTA CONSTRUYENDO...

POSTULADOS Y ENUNCIADOS DE UNA NUEVA ANTROPOLOGIA

• Es necesario complementar el pesimismo de la inteligencia y de la razón crítica con el optimismo de la voluntad: la descarnada comprobación fenomenológica de la realidad no debería paralizar nuestra voluntad transformadora y nuestra vocación para construir un mundo más humano.

• Es necesario interpretar este panorama antropológico como un desafío salvador: el papel de las ideas (de la filosofía, en este caso) no es sólo el de una hermenéutica de los hechos, sino de una anticipación de lo necesario, un borrador heurístico del porvenir (que también es responsabilidad del pensamiento).

• Es necesario recuperar los caminos de la interioridad y de la identidad personal, a través de una revalorización – educativa y social – del espíritu como centro de referencia. Más allá del cultivo de las apariencias, es necesario construir otro territorio: el de los auténticos valores personales, de la sustancial vida interior que presta coherencia existencial a la propia vida.

• Es necesario negociar con las demandas de la realidad, con las imposiciones civilizatorias, con las irrefutables leyes de los mercados de la globalización. Las ofertas no operan sin una demanda (y por eso las demandas o las necesidades también se construyen artificialmente): es necesario imponerse frenos, fijar condiciones, construir focos de resistencia, crear formas alternativas de vida.

• Es necesario re-significar las relaciones: si las relaciones constituyen una secreta trama que en su multiplicidad terminan definiéndome... no debería renunciar a ellas, porque en un yo fragmentado, aislado, incierto, extraño no puedo construirme... pero tampoco puedo hacerlo en el contexto de cruces funcionales de relaciones. Los verdaderos rostros del encuentro intersubjetivo permiten una revalorización antropológica del otro como posibilidad de construcción recíproca y común.

• Es necesario recrear la práctica de la solidaridad, la gratuidad del dar, la sensibilidad ante la demanda ajena: un mundo injusto y desigual puebla las distintas regiones de la macro aldea del nuevo siglo. A las ventanas de los incluidos se asoman – con rostros diversos – los ejércitos de los excluidos. No hay que esperar nada a cambio, es un gesto generoso que se abre a los otros y atiende a las situaciones de orfandad, de miseria, de desesperación, de sufrimiento, de hundimiento, de muerte anunciada... La recompensa es la posibilidad de ser: se trata de la máxima recompensa, la que nos permite constituir el yo, consolidar nuestro ser, superar la natural saturación de una sociedad opresora y alienante.

• Es necesario poner un freno personal y social a los consumos irracionales y desenfrenados que nos conducen a nuestra destrucción. Se trata de un llamado al uso de la razón para no atentar contra los que no tienen (pero también sueñan con esa misma forma de vida) y para generar el auto exterminio. La ausencia de límite concluye en la anulación de las propias demandas de conservación personal (y social).

• Es necesario crear las condiciones para la distribución equitativa de los recursos. No es una cuestión económica, sino una demanda antropológica. La humanidad ha llegado – como anunciaba Marcusse – a la edad de la abundancia... es oportuno demandar la participación de los más en el minúsculo banquete de los menos. Es verdad que se ha llegado al “fin de la historia” (Fukuyama) pero para que sea inequívoca, este fin debería ser vivido por todos como una coronación del esfuerzo humano (no como un trofeo de un equipo ganador sobre los numerosos equipos eliminados del torneo).

• Es necesario redescubrir el valor del trabajo como factor humanizante, antropológicamente constitutivo. Se trata se crear nuevas condiciones y relaciones laborales en las que el hacer refuercen el ser y acompañen su constitución y su configuración.

• Es necesario construir los lenguajes necesario para interpretar y decodificar los fenómenos de nuestro tiempo. Es la única manera de construir mensajes, de anunciar y generar tiempos nuevos, de crear condiciones humanas y humanizadoras inéditas. La palabra establece los límites del mundo, determina los ámbitos de significación: si las realidad no tienen nombre o sin con los nombres ya no designamos unívocamente las cosas, los mensajes naufragan.

• Es necesario descubrir el rostro de los interlocutores que nos rodean para leer en ellos el impacto de las palabras. La educación, la política, los medios de comunicación, los mensajes religiosos no pueden pronunciar mensajes neutros y asépticos confiados en el poder sus significados, sino que deben encontrar rostros que entienden, aceptan, disienten, ignoran, niegan o se suman a un proyecto compartido.

• Es necesario asumir el compromiso transformador que se fortalece en el encuentro dialécticos de las ideas y de la acción. Crear las condiciones para imaginar realidades distintas y predefinir los pasos para su efectiva realización.

• Es necesario fortalecer la esperanza. No se trata de ingenuidad o de ceguera, sino de un sano realismo abierto a lo posible, a un futuro distinto del que nos asumimos como constructores solidarios y responsables.- Transformar en estructuras los fragmentos, las rupturas, las incertidumbres porque esos son los materiales con que debe edificarse un porvenir cargado de humanidad.

• Es necesario aprender a resistir, como una manera de supervivencia antropológica. Se trata de un naufragio: la resistencia nos permite seguir aferrados a la tabla que nos sostiene y sentir que estamos pisando ya la playa salvadora.

NUEVOS TEMAS, NUEVA AGENDA

Los temas tradicionales de la antropología han sido sobresaltados por los cambios fundamentales que se han operado en el hombre y en su entorno. Los temas y problemas no tienen un abordaje a la mano y exigen a la filosofía de nuestros días la misma creatividad que tuvo la filosofía del pasado para afrontar los problemas de los diversos momentos de la historia. El ser humano es el mismo y no lo es, porque se han operado transformaciones que no siempre encuentran explicaciones adecuadas:

(1) TECNOLOGIZACIÓN DEL CUERPO: la palabra cyborg se forma a partir de las palabras inglesas Cyber(netics) + organism (organismo cibernético) y se utiliza para designar una criatura medio orgánica y medio mecánica, generalmente con la intención de mejorar las capacidades del organismo utilizando tecnología artificial. El término lo acuñaron en 1960 para referirse a un ser humano mejorado que podría sobrevivir en entornos extraterrestres. Llegaron a esa idea después de pensar sobre la necesidad de una relación más íntima entre los humanos y las máquinas en un momento en que empezaba a trazarse la nueva frontera representada por la exploración del espacio. De acuerdo con algunas definiciones del término, la conexión física y metafísica de la humanidad con la tecnología ya ha empezado a convertirnos en cyborgs. Por ejemplo, una persona a la que se le haya implantado un marcapasos podría considerarse un cyborg, puesto que sería incapaz de sobrevivir sin ese componente mecánico.
(2) Los debates actuales en torno a la IDENTIDAD SEXUAL, la construcción cultural y social del género y los cambios que puede operarse sobre los mismos.
(3) Los problemas antropológicos, éticos y morales que se generan en torno a LA EUTANASIA y los métodos de fertilización y concepción artificial o asistida.
(4) Las cuestiones derivadas de la TECNOLOGÍA DE LOS TRANSPLANTES y la intervención en el cuerpo humano, sin reconocer límites ni barreras.
(4) Los ensayos y los intentos de CLONAR SERES HUMANOS: clonar significa obtener uno o varios individuos a partir de una célula somática o de un núcleo de otro individuo, de modo que los individuos clonados son idénticos o casi idénticos al original.
(5) El uso socialmente productivo de SUBSTANCIAS QUÍMICAS (drogas) con el fin de controlar la conducta, asegurar el rendimiento o modificar esquemas de comportamiento.
(6) ) Los indefinidos límites que se establecen entre LA REALIDAD Y LA VIRTUALIDAD, entre lo tangible y las construcciones electrónicas.
(7)Las nuevas formas de las RELACIONES HUMANAS Y DEL AMOR, que se transforma en “relaciones o amores líquidos o funcionales”.
(8) Los CONDICIONAMIENTOS GENÉTICOS (estudios del ADN) del desarrollo, la salud y las potenciales enfermedades del cuerpo y de ciertas conductas.
(10) Los cambios operados sobre LA ESTÉTICA DEL CUERPO (para asegurar la ilusión de la eterna juventud) a través de: la cosmética, la gimnasia, la cirugía, la nueva ascética (a veces convertida en anorexia o bulimia).

Al calor de las nuevas tecnologías, algunos autores – entre ellos, principalmente el sociólogo argentino Christian Ferrer - sitúa al cuerpo en la encrucijada de un devenir en valor de mercancía, como fuerza de trabajo o como apariencia en su tramitación social. El ornamento inherente al individuo moderno requiere el complemento amortiguador del confort, suavidad de un resguardo superficial que cubre la apariencia de la personalidad de la “inclemencia industrial y urbana”.

Pensemos en la imposición de las dietas nutricionistas y adelgazantes mediante la televisión y las revistas especializadas en “buena salud”; pensemos, de paso, en la intervención de la industria farmacológica como filtro del discurso médico. En este contexto, entra la gimnástica como discurso complementario a la salud deportiva y desintoxicante pero con un plus: la realización de la consigna publicitaria de “dejar” el propio cuerpo para obtener aquellas formas que dictamina el canon de la belleza actual.

Pero como no todo se agota en los aparatos, en los entrenamientos y en los instructivos (ya que a las clases de gimnasia se accede también por combos de videos y micros televisivos), la medicina también ingresa en nuestra vida diaria, de alguna manera y, por cierto, en grados muy variables, mediante las diferentes prácticas quirúrgicas que esculpen el cuerpo quitando todo aquello que sobra o agregando todo lo que falta o sustituyendo aquello que ya no funciona o no tiene la apariencia adecuada.

Si bien es cierto que la mayoría de las personas no integra el escaparate mediático de venta de imagen, sí puede corroborarse una tendencia que lleva a comprar, con mayor o menor voluntad, el producto exhibido: esa parece ser la función de la moda en el caso de imponer, por ejemplo, talles chicos y bajos. Sin embargo, no creo que este sea el problema de fondo; más bien me parece ser la punta del iceberg que puede orientarnos hacia un término más sugerente: el sistema de control y exhibición.

La vida social en sí misma, la actuación o los efectos performativos de los medios de comunicación, especialmente en su dimensión televisiva, quizá nos resulte más perceptible en el alto grado de exposición que ciertos programas demandan a condición de otorgar premios al ganador; sólo que, en la mayoría de los casos, llama la atención que el triunfo consista en el reaseguro del participante dentro del circuito voraz del medio: de este modo, los reality shows exigen el desnudo total (de su vida y de sus actos) para premiar a aquél que lleve al extremo la obediencia al doble sistema de vigilancia de conductores y televidentes. Así, todas las formas de Gran Hermano son el paradigma (sobre todo por la resonancia literaria de Orwell) de una estructura que se repite con ligeras variantes, pero que mantiene la condición de la competencia en la puesta a prueba de la privacidad y en la eliminación (y desgaste) gradual de los participantes, hasta llegar al ganador final.
Actos y palabras son vistos y oídos por todos. Si ducharse, orinar o tener sexo puede (o mejor debe) ser captado por la cámara, la escena del relato da cuenta del modo en que se pierde la noción del límite entre el reducido grupo que forma parte del juego directo y la enorme masa que cuantifica el acto de espiar. Reality o talk shows, se trata de hacerse ver y oir, de exponer los más recónditos detalles de la vida personal; extraña experiencia si se piensa que puede implicar la efímera utopía de quien busca crédito en la huella estelar de los chismes “famosos”.

La técnica viene a afirmarse en una doble convicción; el cuerpo devino en última y radical verdad y la demanda del placer sensorial constituye la presencia de la temporalidad vital: la fuente del dolor es el temor al surco que el tiempo abre en la fisonomía. En este contexto de un dolor existencial amortiguado, la medicina y la tecnología plantea un problema ético a la disputa por la propiedad del material genético y modifica en consecuencia, y de un modo extremo, la idea de vida y muerte; también aparece el signo de pregunta por los límites y el alcance de la naturalidad o de la intervención del saber humano en el control de la vida (por ejemplo, la eutanasia).

En este mismo contexto, diversas formas de pornografía adquieren sentido en tanto industria del cuerpo, allí donde la sociedad promueve el intercambio como mercancía obscena, y la reflexión vale tanto para la exhibición del goce como para la exposición el del estado doloroso o vegetal de un hombre hospitalizado. Caen los velos protectores para la intimidad del sufrimiento: y como fenómenos asociados, la corrupción del cuerpo, la enfermedad, la vejez y la muerte.

Cabe preguntarse, qué papel juega la educación en torno a estos nuevos “modelos” de ser humano y de uso de la corporalidad y cómo procesa desde su misión y función específica las demandas, las ansiedades, las frustraciones y los triunfos de los estudiantes que concurren diariamente a la escuela. La vida de las nuevas generaciones, que construyen trabajosamente su subjetividad, está atravesada por todas estas demandas que se imponen con mayor fuerza y atracción que los valores y las riquezas del saber y la cultura.