017. CRISIS DE LA ESCUELA MODERNA: CRITICAS Y RAZONES

Cuando uno habla de historia de la escuela, se tiende a interpretar la progresiva aparición de diversas instituciones u organizaciones educativas en el contexto de una ciudad, una región o un país. No es eso lo que venimos a proponer. En realidad se trata de abordar históricamente la cuestión del origen, la génesis misma de la escuela moderna, con un criterio genealógico y hermenéutico acerca de las condiciones de posibilidad que hicieron posible esta institución educativa en particular y la modalidad organizativa que la identifica.

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(1) http://es.scribd.com/doc/236217500/273-CRISIS-DE-LA-ESCUELA-MODERNA-CRIT...
(2) https://espanol.free-ebooks.net/ebook/Crisis-de-la-escuela-moderna-criti...
(3) http://es.calameo.com/read/000538013c9a4692b0a99

Aunque parezca natural (¿acaso el mundo podría sobrevivir sin educación escolarizada?), la escuela – como el resto de las instituciones - es un producto histórico, una verdadera construcción cultural sometida a las condiciones de aparición y de construcción dentro de la civilización occidental. No hablamos de la educación que, más allá de las discusiones que puedan cruzarse, es siempre un hecho connatural, ontológico, propio del ser del hombre. Pero recibir una parte de la educación en una institución con una organización específica es un invento de la modernidad. Fue tal el éxito social de tal aparición en los albores de la edad moderna que terminó por naturalizar el concepto de escuela. Que algo se haya vuelto exitoso, necesario o ineludible no lo convierte en natural o eterno.

Acostumbramos al funcionamiento de las instituciones, se concluye que las mismas gozan de una temporalidad indefinida: existen desde siempre y han de perdurar para siempre. Pareciera que la escuela se resiste a la historia y, sin embargo, debemos abordarla porque nos permite explicar su nacimiento y justificar la particular manera con que comenzó a operar a mediados del siglo XVI prolongándose sin cambios sustanciales hasta nuestros días. Nacida y consolidada al calor de una época histórica, reinó durante cinco siglos, aunque – desde hace algunas décadas - pareciera sobrevivir sin un destino seguro.

Habituados a la presencia de las escuelas instaladas en el paisaje de la modernidad, familiarizados con su funcionamiento, y deudores en mayor o en menor grado de sus beneficios suponemos que toda educación se asocia y se concentra necesariamente en la escuela, concluyendo que su eventual desaparición o metamorfosis representaría un verdadero caos para la cultura y la humanidad. Su existencia actual y las múltiples funciones que aun presta no prueban su existencia futura. Abordar su génesis, sin embargo, puede servir para definir el porvenir que necesita.

Demasiado apegados a las formas tradicionales, artificialmente atrincherados en la repetición fiel de lo que siempre se hizo y se hace, nos cuesta asumir una perspectiva histórica para rescatar los aspectos esenciales que nunca podrán negociarse, distinguiéndolos de los aspectos accidentales y contingentes que necesariamente deben ser reconstruido al calor de los cambios producidos por la sociedad y las ideas. El valor de la historia radica en la posibilidad de leer, en el presente, el carácter circunstancial de muchas expresiones y proyectar hacia el futuro formas o creaciones absolutamente innovadoras: el atrevimiento del pasado alimenta la creatividad del porvenir.