021. COSTA GAVRAS Y EL CAPITAL =UNA PELICULA PARA ENTENDER LO QUE NOS PASA

Como en todas las producciones anteriores GAVRAS nos ayuda a entender lo que sucede: (1) porque coloca el foco en el lugar indicado para que veamos lo que sucede; y (2) porque la cámara pone su mirada en aquello que no vemos, pero que es el lugar en el que se gestan las verdaderas decisiones (el nido de las serpientes). Las crisis no pueden desaparecer porque una y otra vez, el nido volverá a largar las serpientes a los mercados y al mundo real... EL CAPITAL. Título original: Le capital. Dirección: Costa-Gavras. País: Francia. Año: 2012. Duración: 114 min. Género: Drama. Interpretación: Gad Elmaleh (Marc Tourneuil), Gabriel Byrne (Dittmar Rigule), Natacha Régnier (Diane Tourneuil), Céline Sallette (Maud Baron), Liya Kebede (Nassim), Hyppolite Girardot (Raphäel Sieg), Daniel Mesguich (Jack Marmande), Bernard Le Coq (Antoine de Suze), Olga Grumberg (Claude Marmande). Guion: Costa-Gavras, Jean-Claude Grumberg y Karim Boukercha; basado en la novela “Le capital”, de Stéphane Osmont. Producción: Michèle Ray-Gavras. Música: Armand Ama

Los bancos fueron responsables de la crisis en EEUU y volvieron a tener un papel relevante en la crisis en EUROPA. Los bancos manejan el capital financiero que alimenta el funcionamiento de la economía. No son los que producen, trabajan, hacen avanzar la ciencia y la tecnología, aseguran bienestar y seguridad, promueven la guerra y aseguran la satisfacción de las necesidades para todos, pero son los que facilitan los recursos para que eso suceda. COSTA GAVRAS que desde la década del 70 (“Z”) sigue luchando por las mismas ideas, aunque se va adaptando a los diversos discursos que se van produciendo con cada cambio de época.

Esta vez construye un guión (el mismo lo relata) a partir de la lectura del libro homónimo de Stéphane Osmont (que replica el título de Karl Marx). El escenario son los BANCOS (aunque las entidades bancarias no aparecen nunca) y no las fábricas, las calles, las demandas de los trabajadores. Pero algunos temas siguen en pie: la lucha por el poder, por el control de las decisiones, por el dinero, las alianzas con el poder político y las presiones globales. En este escenario MARC TOURNEUIL, debido a la inesperada enfermedad de su presidente, recibe de manera sorpresiva el nombramiento para presidir el Banco Phenix. Todos los que lo designan suponen que será transitorio y que MARC será manejable. Pero allí comienza la historia, porque MARX toma sus propias decisiones, hace nuevas alianzas, traza nuevos horizontes, se propone hacer del banco el mejor de Europa, y no acepta presiones de quienes han compartido su trabajo.

El problema es satisfacer las demandas de los accionistas, responder a la presión de quienes desde EEUU controlan una parte importante del BANCO y tratar de llevar adelante una política que satisfaga a todos. Jugará hasta el límite, mientras se desplaza de manera acelerada de un lugar a otro (los tiempos y las distancias no cuentan), negocia, traiciona, hace alianza a dos puntas, vive al límite alimentado por ambición para lograr que el CAPITAL triunfe. Esto implicará cierre de sucursales, expulsión de empleados, despido de hombres claves de la gestión anterior, etc.

La cuestión definitoria será la adquisición (o no) de un banco JAPONÉS con serios problemas financieros. MARC sabe que es una trampa pero también sabe que deberá ceder a la presión de un grupo de accionista que controlan el banco… y allí estará siempre la mano maestra del CAPITAL = teléfonos, computadoras conectadas globalmente, acciones de la bolsa, viajes, llamados, van generando la jugada final.

Hay CUATRO MUJERES en la vida de MARC que se reparten las funciones: (1) su ESPOSA que está espantada por la nueva vida de su marido, aunque disfruta del nivel de bienestar al que ha llegado, y que quiere poner límites a su marido. (2) la SECRETARIA que hereda de la gestión anterior y que será su mujer de confianza para el trabajo diario; (3) LA TÉCNICA Y FUNCIONADA del BANCO en LONDRES que brilla por su capacidad y su inteligencia y que se ilusiona con trabajar con MARC en otro tipo de proyectos; (4) la MUJER TENTACIÓN que juega con la atracción absoluta y el rechazo, y que es la única que se atreve a “jugar” con MARC. Pero él echará a su secretaria, no atenderá a los reclamos de la INTELECTUAL, engañará a la MUJER TENTACIÓN y terminará haciendo precisamente lo que la mujer le pide que no haga, amenazando abandonarlo. El precio del CAPITAL es la propia vida, aunque sea en soledad.

COSTA GAVERAS Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA PELÍCULA

Ésta es una película en la que todos estamos implicados. Todos vivimos esta situación cotidianamente. Nos levantamos y pensamos: '¿qué podemos hacer para que los mercados estén contentos, para que sean positivos y estables?'. El mercado, esa realidad sin entidad material, es como un enfermo al que hay que consolar, cuidar y animar para que mejore. Nos hemos convertido en rehenes de los mercados y de la coyuntura.

Hay personas que no viven la enfermedad desde la inquietud y la angustia. Viven de la enfermedad. Es su trabajo. No la dirigen. La coyuntura está a merced del enfermo, o sea, del orgullo, la avaricia, las futilidades de unos clanes que persiguen su interés al margen de las reglas sociales, la avidez...

Tras la proyección de "Arcadia" en un municipio cercano a la fábrica de papel en la que habíamos rodado, el alcalde (y diputado de la UMP) se nos acercó a Jean-Claude Grumberg y a mí y nos confesó: "No se puede hacer nada, la economía lo dirige todo. Bueno, sí, todavía podemos cambiar los nombres de las calles...". Escuchamos con compasión cívica su larga explicación. Más tarde, Jean-Claude ironizó sin ninguna compasión sobre su problema político-económico.

Ambos espolearon mi curiosidad... La etapa siguiente fue mi encuentro con el libro de un banquero heterodoxo: "Le Capitalisme total", de Jean Peyrelevade, que me reveló un mundo cuya existencia conocía, aunque sin sospechar su amplitud, y me incitó a examinar más de cerca ese "total" tan próximo al "totalitarismo", y a sus oficiantes.

Ese libro me llevó a su vez a la lectura de "El capital", la novela de Stéphane Osmont, que, a pesar de su portada extravagante, me dio ganas de filmar al instante. Licenciado en la École Nationale d" Administration y antiguo trotskista, Stéphane conoce perfectamente el mundo financiero, porque lo ha vivido desde dentro. La ferocidad con la que analiza el personaje de Marc Tourneuil y su aventura despertó mis deseos de seguirlo por ese camino.

Había nacido la idea de la película. Empecé la escritura del guion hace más de dos años con Karim Boukercha. Juntos levantamos la columna vertebral de la película. Luego, proseguí durante más de un año con Jean-Claude. Fue un trabajo largo, agotador, pero lleno de descubrimientos.

Los personajes de ficción son los depositarios de nuestras verdades. Gracias al innegable toque de autenticidad con el que lo describió Stéphane Osmont, Marc Tourneuil nos fascinó. No se trataba de hacer una película que describiese en detalle el mundo del dinero, sus métodos y sus mecanismos, como hace Osmont en sus 589 páginas, ni lo que descubríamos nosotros día a día al profundizar en nuestras investigaciones: un mundo financiero parecido a las muñecas rusas pero al revés; la que se descubre es más grande y más increíble que la anterior.

Kerviel: un joven que juega legalmente y pierde 5000 millones de euros... Decenas de miles de norteamericanos que pierden sus casas, estafados por los bancos y sus subprimes... Lehman Brothers, un gran banco que quiebra por haber especulado demasiado... Los hedge funds. "Buitres depredadores", "tienen beneficios indecentes", "amenazan al planeta financiero con sus especulaciones", "buitres que sobrevuelan los país pobres", etc. Los paraísos fiscales esconden 21 billones custodiados por los bancos privados para que los ricos no paguen impuestos. Y todavía más: Libor y Euribor... Los bancos se estafan entre sí, al tiempo que roban a sus clientes. Un banco internacional blanquea dinero del cártel mexicano de la droga. Ciertos bancos británicos hacen negocios con Irán, cuando la ONU lo prohíbe...

.Y tantas otras muñecas rusas descubiertas o por descubrir... Queríamos que la película se hiciera eco de todo esto. Decidimos explorar el personaje de MARC TOURNEUIL, contar y mostrar su aventura y sus sentimientos, sus inquietudes, sus alegrías, su papel en nuestro mundo y en la tormenta financiera que está causando estragos. Sus luchas en su mundo, del que depende el nuestro, sus enfrentamientos con otros hombres como él, cegados por una única satisfacción: el dinero. A diferencia de esos hombres, Marc Tourneuil construye su epopeya con lucidez. Esa lucidez es también su satisfacción. Alumno de l'École polytechnique -que forma a los altos cargos del Estado francés-, de buena familia trabajadora, jefe moderno, cultivado, hombre de mundo, Marc es un dirigente de nuestro tiempo. Forma parte de la élite. La nueva aristocracia. Seduce y es seductor. Marc sería un hombre de bien si no se encontrase inmerso en esa carrera por el poder en la que hasta el sexo se convierte en una válvula de escape para las múltiples frustraciones que nacen de su ascensión. Como sus colegas, piensa que, tal y como está organizada, la sociedad no puede prescindir de ellos. Se sienten legitimados e imprescindibles. Son ellos quienes dirigen la economía de los países, cuando nosotros creíamos que lo hacían los Gobiernos.

TRES CITAS =

(1) En un determinado momento, Diane, la esposa del protagonista, le pregunta a su marido (por cierto, una interpretación genial del famoso actor Gad Elmaleh): “Escucha Marc ¿por qué necesitamos tanto dinero? Respuesta: “Para lograr una mayor consideración social”. Una pregunta inocente con una irónica respuesta que, en apariencia, pretende justificar un objetivo, pero que en el fondo representa una gran verdad en la débil escala de valores de muchos de los integrantes de aquella “élite”. “Puedo ir preso, quedarme en la calle o que me elijan nuevamente presidente”(MARC). “Te prefiero preso o en la calle” (su esposa).

(2) El cierre muestra una fuerte frase del protagonista resume, con un guiño a lo Robin Hood, su verdadera tabla de valores: “Seguiremos robando a los pobres para dárselo a los ricos”, en medio del aplauso y la aclamación de los accionistas

(3) “Los bancos robáis a la gente tres veces”, dice uno de los TÍOS en un almuerzo familiar: “La primera, a vuestros empleados cuando les echáis aun teniendo beneficios. La segunda, a los clientes sangrándolos con vuestros créditos. Y la tercera, destrozando el estado del bienestar porque los países tienen que gastarse todo el dinero en deuda y ya no pueden sufragarlo”.

STÉPHANE OSMONT es economista tecnócrata que trabajó para diversos ministerios franceses, y ex presidente de la UPE (Union de la Publicité Extérieure), entidad que agrupa a las grandes firmas del cine publicitario, en «Le Capital» argumenta rotundamente que el actual capitalismo financiero no es el motor de creación de riqueza, ni el campeón de la democracia, sino una patología que hiere a las democracias y a las economías de mercado, libre de una estrecha vigilancia pública. La peripecia vital / profesional del protagonista de la novela, Marc Tourneuillerie, presidente de uno de los mayores bancos europeos, nos guía por un laberinto de fantasías virtuales —poder & sexo— donde el dinero es el dios supremo… A caballo entre la farsa y el thriller, Osmont ilustra con su novela las reflexiones del economista norteamericano David C. Korten: “Los mecanismos empleados por el capitalismo financiero para hacer dinero a partir del dinero, sin que sea necesario encarar una actividad productiva, permiten a aquellos que tiene dinero incrementar sus pretensiones en contra de la reserva de riqueza real de la sociedad sin contribuir a su producción. Si bien las actividades implicadas hacen a unos pocos muy ricos, desde una perspectiva social son extractivos en lugar de ser productivos”.