017. SER EDUCADOR, SER DOCENTE, SER MAESTRO

ALGUNAS CONDICIONES QUE TODO DOCENTE DEBE TRATAR DE ALCANZAR Y DEMOSTRAR PARA HONRAR SU VOCACIÓN Y SU PROFESIÓN LO QUE EL EJERCICIO DE LA PROFESIÒN EXIGE =

1º. RESPONSABILIDAD: el educador en ejercicio de sus funciones asume todas las responsabilidades con respecto a los alumnos a quienes el sistema, la institución y las familias nos confían. Y debemos ser digno de esa confianza. Y asumir nuestra tarea con la RESPONSABILIDAD DE UN PROFESIONAL.

2º. HUMILDAD: el trabajo del docente es importante, pero es limitado. Debe poner todo de sí, pero ser consciente de que sus aportes se sumarán a los muchos aportes que realizan otros agentes educativos. Y actuar con humildad, con respecto a su propio saber y al conocimiento progresivo de los alumnos.

3º. SENTIDO DE PERTENCIA: no trabajamos en soledad, sino en el contexto de una institución que nos convoca, que marca el camino y que – como institución – es responsable de la educación de todos. Sentirte parte es una forma de multiplicar fuerzas.

4º. TRABAJO EN COLABORACION: los colegas de la misma disciplina o de otras son los compañeros de ruta que amortiguan los golpes y facilitan la tarea. Los veteranos, los expertos, los jóvenes, los recién llegados: todos pueden aportar ideas, recursos e instrumentos para su trabajo cotidiano.

5º. RESPETO POR LOS OTROS: la dignidad de las personas no se negocia nunca. Ni la propia dignidad, ni la de los colegas, ni – especialmente – la de los alumnos. Ninguna situación autoriza la falta respeto, la descalificación o la desvalorización de nadie.

6º. INTERES POR LOS EDUCANDOS: la educación – como profesión y como trabajo – sólo puede ejercerse por la presencia de los estudiantes. El docente sabe que constituyen la razón de su preparación y de su tarea como educador. Y el interés no distingue entre los privilegiados y los difíciles: los entiende y los incluye a todos.

7º. EQUILIBRIO ENTRE EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS Y RESPETO DE LOS DEBERES: siempre es necesario el ejercicio de los derechos para mantener la propia dignidad, pero los mismos deben equilibrarse con el estricto, minucioso, comprometido respeto por los propios deberes. Solamente con el cumplimiento de todos los deberes asignados puede demandarse el cumplimiento de los derechos comprometidos. No podemos exigir lo que nosotros mismos no respetamos.

8º. APRENDIZAJE CONSTANTE: no nacimos sabiendo. No lo sabemos todo. Hay muchos conocimientos que provienen del estudio, de la capacidad intelectual, de la intuición, pero muchos otros provienen de la experiencia, de la veteranía. Todos pueden enseñarnos si es que nosotros queremos seguir aprendiendo.

9º. BUEN HUMOR Y CALIDAD DE VIDA: el clima del trabajo ayuda a sobrellevar problemas, fracasos, crisis, sinsabores. La alegría y el buen humor nos hacen relativizar los conflictos y nos permiten ubicar en su lugar cada una de las situaciones que vivimos.

10. VALORIZACION DE LA PROFESION Y DEL PROPIO TRABAJO. Hay dignidad en lo que hace, es relevante nuestra tarea, somos esenciales para la sociedad. Si nosotros no lo pensamos, no lo defendemos, no lo demostramos, nadie lo hará. De nosotros depende.

“No estoy pensando que los educadores y las educadoras deben ser perfectos o santos. Es justamente como seres humanos, con sus valores y sus fallas, como deben dar testimonio de su lucha por la seriedad, por la libertad, por la creación de la disciplina de estudio indispensable de cuyo proceso deben formar parte como auxiliares, puesto que es tarea de los educandos el generarlos en sí mismos. Es bueno admitir que todos somos seres humanos y por eso inacabados. No somos perfectos ni infalibles. Una vez inaugurado el proceso testimonial por parte del educador, poco a poco los educandos se van asumiendo también. Esta participación efectiva de los educandos es señal de que el testimonio del educador, del docente, está funcionando. Sin embargo, es posible que unos educandos pretendan poner a prueba al educador para estar seguros de si él es coherente o no. Sería un desastre que en esa oportunidad el profesor reaccionase mal ante el desafío. En el fondo la mayoría de los educandos que lo ponen a prueba lo hacen ansiosos de que el docente no los decepcione. Lo que ellos quieren es que confirme que es autentico. Al ponerlo a prueba no están buscando su fracaso.” (FREIRE: CARTAS A QUIEN PRETENDE ENSEÑAR)