009. SORRENTINO = LA GRANDE BELLEZA. . ¿NUEVO FELINI?

LA GRAN BELLEZA
LA GRAN BELLEZA (Italia/2013) Dirección: Paolo Sorrentino- Guión: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello - Elenco: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Carlo Buccirosso, Iaia Forte, Pamela Villoresi, Galatea Ranzi, Franco Graziosi, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio, Sonia Gessner. Duración: 142 minutos. Este mundo, esta época y la necesidad de interpretar lo que pasa y lo que nos pasa.

El cine de SORRENTINO irrita, provoca, desorienta. Uno piensa que no puede llegar a tanto. Y siempre hay un atrevimiento más. Es una ventana para asomarse y tratar de entender a este complejo siglo XXI, el tiempo que vivimos. Es un retrato múltiple de ciudad (Roma) y escritor (Jep Gambardella). Jep, muy joven, a los 25 años, hizo "la gran novela", un éxito a todo nivel que nunca pudo repetir ni continuar. Ahora es un periodista cultural de renombre, un seductor, una presencia importante en las fiestas (con el máximo poder de animarlas y de arruinarlas). Lo puede todo, los conoce a todos, y conoce a toda Roma. Ya no hay secretos.

Sabe que tiene que escribir una segunda novela. Si la primera le abrió la vida, la segunda debe acompañar su clausura. Y deambula como el ULYSES de JOYCE por DUBLIN, por las calles, las noches, los personajes y los edificios de ROMA buscando la GRAN BELLEZA. Y esa la GRAN BELLEZA puede estar en el presente o en el pasado, porque la película es una historia de encuentros y desencuentros, de miradas, de de despedidas. Y JEP no es un crítico que observa todo desde una mirada moralizante o austera, sino metido en goce y disfrutando como si aun tuviera los 26 años de inicio…

La cámara juega con nosotros y nos obliga a buscar con ella cada detalle: travellings y diálogos y modos narrativos episódicos y mujeres desnudas y política y religión y fiestas y el paso del tiempo y la minoría privilegiada y una extraña mezcla de desdén -los diálogos filosos y ácidos y los personajes ridículos - con una desesperación vital, un anhelo por captar la belleza, la gran belleza, lo que pueda extraerse de esta vida, ya no dulce y ya no con los sesenta por abrirse sino con los sesenta y cinco años del protagonista y con una Italia, una Europa, desencantado.

Un pequeño tratado para entender lo que nos pasa, pero disfrutarlo en una historia plena de imágenes, palabras, colores, cambios de planos, que nos obliga a reacomodar una y otra vez nuestra mirada y nuestra interpretación.

Ese cruces de seres normales y anormales, bellos y feos, jóvenes y viejos, ridículos y brillantes, inmorales y religiosos, esos alocados personajes en alocados diálogos y en delirantes escenarios nos hace recordar mucho a FELLINI, aunque con la impronta del siglo XXI que vivimos y padecemos.